24.8.08

tormentas


Qué grande se me hace la casa cuando estoy sola. Enorme. Crecen las paredes y se multiplican las baldosas del pasillo. Anoche hubo tormenta. Te aliaste con los truenos. Tu voz con los relámpagos y mi tristeza empalagosa con la lluvia. Se me revolvió la sangre de tanto estruendo. ¿No has tenido nunca la sensación de que se te agrietan los huesos? Y te sientes tan débil que tienes que cerrar los ojos para que no se te doblen las rodillas.
Estuve a punto de llamarla para que viniese a abrazarme flojito mientras dormía, pero me dio miedo largarme a media noche y dejarla con mis ausencias vestidas de indiferencia. Se me cayó el techo encima. El viento cerró las puertas de golpe y se resquebrajaron todas las esquinas. Y se me enredaron las venas y me empecé a sentir diminuta. Se me encogieron las muñecas, y las pestañas, y los tobillos.
Fue una putada. Acostarme con los retazos de tu olor enganchados en la piel y no dejar de soñar con ella. Me dormí con la camiseta de las mangas rayadas. La de invierno, sí. Es que se me congelaban los pulmones por momentos. Esta mañana ha vuelto a amanecer nublado. Tengo unas ganas de que se termine el verano ya.. Que el mar vuelva a ser gris y que a los domingueros les entre la alergia a la playa.

Se me hace tan raro tener que buscar excusas para echarla de menos...

8 comentarios:

la chica de Potedaia dijo...

"Acostarme con los retazos de tu olor enganchados en la piel y no dejar de soñar con ella."
"Qué ganas de que (...) el mar vuelva a ser gris y que a los domingueros les entre la alergia a la playa."

Voy a tener que empezar a imprimir tu blog y subrayar mis frases favoritas, como tú en La reina de las nieves.

Jei dijo...

pequeña caperucita, qué rara eres!! la gente intentando encontrar la fórmula mágica para dejar de echar de menos y tú empeñada en buscarte excusas para seguir recordando y, de ese modo, alimentar esa melancolía inherente a ti...

y mujer, la próxima tormenta me llamas para que vaya a abrazarte... se me acaba de ocurrir que debe ser curioso un abrazo compartido de melancolía: tú con la tuya y yo con la mía... aunque seguro que reconfortante.

Lo dejo aquí, aunque hoy hablaría horas, aunque mis palabras no tuviesen sentido ni siquiera para mí.

un beso!

La Penca dijo...

No busques las excusas...Hay veces que echamos de menos, muchas, así porque sí...

A mí también se me hace la casa inmensa cuando no hay nadie.

Y ánimo, que ya queda poquito de verano. El tiempo, para bien y para mal, pasa volando. En seguida será octubre ;)

Besos.

La Penca dijo...

Por cierto, ¡muchas gracias por ponerme entre los enlaces! Siempre me hace algo de ilusión cuando eso sucede.

Yo no seré menos.

dintel dijo...

Vaya.

caperucita dijo...

la chica de potedaia: yo lo hago con todo lo que leo... Pero qué gran halago que alguien lo haga con lo que yo escribo.. :)

jei: tal vez me he explicado mal. No busco excusas para seguir recordando, para seguir echando de menos.. sencillamente le pongo "excusas" a algo inevitable (creo que me sigo sin explicar...).
Así que la melancolía es inherente a mí? uis.. ^^ Un abrazo.

la penca: octubre.. y otoño.. a qué suena bien? Otoño, creo que me enamora esa palabra.
Tú lo has dicho, a veces echamos de menos así porque sí. bff, qué rabia, me pongo más ñoña.. Gracias por el enlace :) jeje, a mí también me hace ilusión.

dintel: ... vaya, sí.

Vértigo dijo...

Ya se acaba el verano. A mí también se me hace la casa enorme cuando estoy sola, pero yo no tengo que buscar excusas...

Gui"laine" dijo...

Ahora sí que se armó una tormenta en el blog con este color de fondo y de letras. ;) (Fenómeno!)