1.7.08

excusas

Las sábanas escupiendo este asqueroso calor que se cuela por la ventana y las ganas incondicionales de verte grapadas a la piel. Una tórtola quiebra el silencio con torpes pasitos en la terraza. La luz se escurre entre las rendijas de la persiana; el blanco de la habitación rayado de sol y los retazos de sueño que persiguen tu imagen correteando por el suelo. Algunos pedacitos de ti se enganchan entre las juntas de las baldosas, otros se acomodan en las esquinas, detrás del espejo, o se esconden en los rasguños viejos de la pared.
Tengo la manía de comerme un número impar de cerezas. Diecisiete, trece, siete o veintitrés. Como cerezas y busco adjetivos impermeables para enzarzar con tu silueta. Y es que se me deshace la sangre cuando te pienso. Se me encharcan los pulmones de echarte de menos. Mis horas corren detrás de tu sombra. Sumo los días, los resto, los divido. Los cuento, del derecho y del revés, en diagonal y hasta de lado. Diecisiete carozos sobre la mesa de la cocina y mil cuatrocientas sesenta y cuatro horas para anudarme otra vez a tus pecas.
Me he quedado dormida en el sofá después de comer. No sé dormir por las noches. No sé dormir sin sentirte, sin oirte respirar. Cierro los ojos y veo la playa. Las manos enredadas bajo la arena y el mar diluyéndose en las venas. Tus labios salpicados de salitre y las estrellas serpenteando en el otoño de tus pupilas. ¿Nos intercambiamos el corazón? Así yo sabría dónde me tienes y tú podrías calcular las veces que los latidos me retumban entre los costillas buscando tu olor, tus besos, tu piel, tus ojos. Buscándote a ti. A ti.
Últimamente sólo soy una máquina de buscar excusas para encontrarte.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

te quiero infinito elevado a infinito

Meike dijo...

:) Y sólo puedo rendirme a vosotras, a las dos.

Me parece increíble sentir todo eso.

:) Un abrazo Cape.

Gui"laine" dijo...

De diez.

P. dijo...

estoy tumbada, y si ahora tuviera que elegir un minuto para recordar seria cualquiera de los que hemos consumido en estado de simbiosis. Aquella noche en la que nos sorprendió el sol sin haber tenido tiempo de soñar, por ejemplo. Aunque sé que cualquier sueño se quedaría corto frente a tu belleza aquel san juan. Tenerte entre mis brazos fue mi mejor regalo entonces y lo será siempre.

dintel dijo...

No necesitas excusas para encontrarla. Toda b�squeda se ve recompensada.

Pauline dijo...

Esas excusas son juegos de amor para dos, sigue con ello y gracias por la visita, seguiré pasando por aquí. un beso