4.6.08

laberintos


Llevo tanto tiempo acostumbrada a estar triste que se me han vuelto torpes las sonrisas. ¿No te has dado cuenta? Las tenía olvidadas en el último cajón de mi letargo. Hasta que apareciste tú y las volvsite a desnudar. Ahora hacen cola detrás de mis labios cada vez que te miro. Las sonrisas y los besos. Esperan, impacientes, tropezándose con el ánsia de lanzarse con todas sus fuerzas al vacío de tu existencia. Porque eres tú quien los riega, quien los despierta, quien los remueve.
Esta tarde he subido al tren y las ganas de ti me han agazapado la piel. Así, de pronto. Se me han agarrado a los nervios y el cuerpo se me ha empezado a encoger. No entiendo cómo en un instante tan corto de tiempo he llegado a echarte tanto de menos.
Intento canalizar los abrazos en palabras mientras miro por la ventana. Se me han acumulado las consonantes en la garganta y me ha entrado la tos. He llegado a casa con un montón de sílabas sueltas con las que arropar la sombra de tu pequeña ausencia.
¿Sabes? Te miraba esta tarde y me ha dado por reír. Te hubiera cogido por la cintura y no habría parado de escribirte cosquillas entre las ranuras de la piel. Te he regalado mi cinturón para que nunca te falten los abrazos. Porque aunque intente traducirlos con un puñado de letras, no me fío un pelo de mis palabras despilfarradas; que yo las visto de sentidos pero luego sopla el viento y las desparrama sin piedad.
No te quiero soltar. Que si me das la mano el mundo pierde su centro de gravedad. Se emborrona la realidad, como los segundos planos de todas las películas que le alquilaremos a la luna este verano para ver tumbadas en el sofá. Como el mar cuando suspira a cámara lenta mientras me besas. Mírame, anda. Que me tiembla el labio y me tambalean las pestañas. Que esto es un laberinto de sonrisas y no me sé encontrar. Gracias, por lanzarme una cuerda al precipicio de melancolías sin sentido.

2 comentarios:

P. dijo...

me dejas muda y lo sabes...por eso me limito a cerrar los ojos y dejar que me acaricies. Me concentro e intento retener el maximo tiempo posible el tacto de tus dedos en mí y así sonreír pensando en cada milésima de segundo que compartimos. Nunca había conseguido mirar a alguien así, como si fuera mi último minuto en la Tierra. Aunque de hecho es sólo una ilusión, pues yo hace ya una semana que la abandoné para crear mi propio mundo, el nuestro.

las gracias no se aceptan:)

caperucita dijo...

"Hay un día, ya verás, un día que es la ostia. Ese día todo es bueno: ves a la gente que quieres ver, comes la comida que más te gusta, y todo lo que te pasa ese día es lo que tú quieres que te pase. Si pones la radio, la música que sale es tu canción favorita, si vas a la tele es día, por ejemplo a un concurso, lo ganas todo.. fíjate lo que te digo... todo. Pasa sólo una vez en la vida, por eso tienes que estar muy atenta, no sea que se te pase. Es como un desvío, como cuando vas por la carretera y hay un desvío pero vas hablando por el móvil o discutiendo, o pensando en otra cosa y no te das cuenta, y se te pasa. Y te jodiste porque ya no puedes volver atrás. Pues ese día es lo mismo. Un desvío y es un muy importante porque puedes elegir como va a seguir todo, si por ese camino que es nuevo o no, por eso tenemos que estar muy atentas, porque hay muy pocas cosas buenas y si encima se te pasan porque estás hablando por el móvil o pensando en otra cosa, sería una mierda, una mierda completa."

Tú me dejas muda cuando me miras. Por eso a veces me entra la risa, porque no sé qué decir. Unas veces me río y otras sonrío. O me quedo quieta, sin a penas pestañear. Me limito a sentirte y a escuchar el silencio. Porque los silencios no pesan cuando me miras. Te siento respirar y las palabras pierden todo su sentido... Porque eres el desvío. Ese desvío. El que lo cambia todo, el que revuelve el tiempo, el que acalla al mundo.. :)