11.5.08

charcos


- Estás empapada. Con lo que llueve... ¿Cómo no se te ha ocurrido coger el paraguas?

- Se me ha olvidado. Además, llevaba el chubasquero y las botas.

- Ya, pero sabes de sobra que cuando llueve así no sirven de nada...

- Los paraguas tampoco. Y no me gustan. Soy torpe, siempre se me giran del revés con el viento o se me enganchan los dedos al cerrarlos. Prefiero la capucha de la chaqueta, no me importa mojarme un poco.

- ¿Un poco? Joder, pero si estás chorreando... Pareces una niña. Ahora me dirás que también te gusta saltar y chapotear en los charcos...

- Pues sí. ¿Qué pasa?

- Tú y tus manías. Tienes tres pantalones tendidos en el baño y dos pares de zapatos secándose en la ventana. Es la quinta vez que te empapas en dos días. De verdad que no te entiendo, no sé cuándo vas a empezar a crecer.


Menos mal que no sabes que ayer cogí la moto y me fui a ver el mar. Que me congelé y que casi se me lleva el viento. Que me estuve diez minutos parada bajo la lluvia, mirando el cielo. Porque me encanta ver como las gotas se desploman desde ahí arriba y se me estrellan en la piel. Que fui hasta el puerto siguiendo las olas y que al llegar a casa tenía hasta las bragas mojadas. Necesitaba desahogarme. Últimamente sólo lloro cuando llueve. Suelto todas las lágrimas que aprendí a absorver los días de sol. Abro bien los ojos y las dejo salir. Se me confunden con el agua en las mejillas y así no te enteras de nada ni mirándome a la cara. El mundo está igual de gris que mis pupilas. Y es que en días así, el verde de las plantas es el único color que no se deja teñir por las nubes. El verde es más verde que nunca, todo lo demás se contagia de gris.


5 comentarios:

Carla dijo...

¡Me encanta como escribes!

Vértigo dijo...

Y a mí!!

Anónimo dijo...

No, los ojos lucen rojos, líquidos, cuando has llorado... aunque estés mojada... No es lo mismo...

Y a mi también me encanta cómo escribes... Mucho...

Burbujas Ooº

la chica de Potedaia dijo...

No, a veces, cuando lloras con serenidad tus ojos siguen igual que siempre... sólo que húmedos. Necesitas llorar una semana entera así para que te empiecen a teñir de ese halo rojo.

la chica de Potedaia dijo...

Me encantan los días de lluvia... pueden ser muy especiales.