27.4.08

soledades


Siempre me lo has dicho, que vivo en mi mundo. Que me ausento de la realidad con una facilidad asombrosa. Que caminamos juntas por la calle y a la mínima que nos callamos me pongo a perseguir desconocidos con los ojos. A convertir las farolas en estrellas, a buscar los puntos de fuga de las líneas que me atraviesan la mirada o a hacer de equilibrista por la cuerda de cemento que une las baldosas de la acera.
Que tengo el vicio de embobarme mirando las nubes, de contarle mis secretos al mar y de escuchar la misma canción un millón de veces seguidas. Que soy distinta, dices. Y que necesito mis ratitos de soledad.
¿Sabes? A veces los necesito, es verdad. Pero últimamente tengo la sensación de que lo único que necesito es que estés conmigo. Que me cojas la mano y me aprietes los dedos. Y que me quites esa manía que tengo de escaparme a buscar soledades cuando no me encuentro las sonrisas. Porque aunque lo siga haciendo, lo de escapar, a todas horas, hace tiempo que no me las apaño demasiado bien quedándome sola.
Me di cuenta anoche, cuando la humedad de la playa se me escurría por las ranuras de la piel mientras aceleraba por el paseo marítimo con los ojos clavados en el asfalto. Por un momento creí que estaba abrazada a tu cintura y que eran tus manos las que se agarraban al manillar. Que tu pelo se me enredaba con las pestañas y que el calor de tu espalda ahuyentaba el frío que aún tengo enganchado en el pecho.
Pero no estabas, no había nadie y yo apenas podía sujetarme el equilibrio y la mirada. La cabeza me giraba a mil por hora y las líneas discontinuas de la carretera me adelantaban vacilando. Eran las seis de la mañana y estaba sola. ¿Lo oyes? Sola, otra vez.
He abierto la puerta de casa con los bostezos del sol. Me he sorprendido frente al espejo del recibidor con telarañas en los ojos y ese dolor de cabeza de agujas que se clavan entre las pupilas y el cerebro. Ya ves, yo que siempre había presumido de ser capaz de prescindir de ti, del aire y hasta del mundo, ahora vivo con los ojos cerrados para olvidar que me cuesta respirar, que me ahogo a cada momento que no te siento conmigo. Y aprieto los párpados fuerte, muy fuerte, para imaginar que me agarras la mano, ni que sea cinco minutos al día, y me ayudas a coger aire, a tocar de pies en el suelo y a encontrarme.
Sí, tú. Tú que aún no sé quién eres. Un alguien al que sólo puedo llamar Nadie porque en realidad no sé qué forma tiene, ni qué ojos, ni qué voz.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Sempre és difícil comentar-te. Avui no ho faig, amb un nus a la gola i un sospir enfonsat al coll.

Petons, bombolles, somriures...

Farera dijo...

Sí, debería ser fácil distinguir la verdad de la mentira, el secreto está en mirar a los ojos de quien lo dice...


Preciosa foto.

Meike dijo...

Vaya, ¿a ti también se te da bien eso de ser escurridiza?

Debe ser cosa de la generación :P

Un abrazo, y un poco de agua salpicada, que soy una tocapelotas.

:)

belga_seg dijo...

Antes solía pasarme exactamente eso... Ahora me pasa exactamente casi eso; ahora tiene voz, ojos, y sobre todo sonrisa... una sonrisa asesina cuando la recuerdas...
Antes, cuando aún no lo tenía, solía cantarme por dentro "y te quiere más que a nada, e imagina que lo sabes, aunque ni siquiera existas y no sepas cuánto vales..." Últimamente tus posts encajan con mis canciones favoritas de Maldita Nerea... tiene gracia...
un beso grande, chica solitaria ;) (tú también podrías servirle de inspiración... además, vas en bicicleta!)

caperucita dijo...

sparkling: no saps el que s'agraeix, a vegades, un simpre comentari. o unes quantes bombolles, un somriure o una mica de vent... :) gràcies!

farera: claro, el secreto está en mirar a los ojos. ^^ el problema es que a veces las palabras vienen sin cara, sin gestos, sin mirada... sólo tienen voz o son un simple puñado de letras. y, cuando no hay ojos a los que mirar, se hace un poquitín más complicado distinguir mentira de verdad. supongo que entonces es cuando todo se resume en "confianza"... ¿no?

meike: escurridiza, sip. y mucho, además. :) ¿agua salpicada? un beso (pero en el oído, que yo tmb sé tocar las pelotas! :P)

belga_seg: si que tiene gracia porque nunca he escuchado a Maldita Nerea... Casualidades :P
No sé qué es peor, si una sonrisa asesina real o una sonrisa asesina ficticia... ¿cómo podemos encapricharnos tanto tanto de alguien que ni siquiera sabemos que existe? aiss..