7.4.08

desvaríos varios


Que el tiempo es pequeño. ¿No has tenido nunca esa sensación? A mí últimamente me asalta a cada momento. El tiempo es pequeño y la vida demasiado grande. Que me va grande, quiero decir. Y si me queda grande la mía, imagínate la tuya. En tu mundo debo de ser como una hormiguita, un artrópodo diminuto que se muere de ganas de agarrarte la mano y echar a correr. Darte la mano y salir corriendo. Porque aunque me sienta enana, las ganas de acercarme a ti están ahí, en la punta de los dedos. Creo que se alimentan de mí, en cuanto más crecen ellas, más débil me siento yo. Es como una especie de simbiosis. Total, que tengo la sensación de que la vida me va tres tallas grandes, el tiempo se reduce y anoche te volví a soñar. Fue sin querer, pero de todos modos, soy una tramposa. Me prometí extrañarte menos y no pensar tantas veces en ti. Pero fue más o menos como prometerme que no volvería a merendar tres veces cada tarde para hacer más amenas las clases.
Llevo unas tres horas escuchando música y no he oído más que cinco canciones. He mirado una vez detrás de otra las fotos que revelé ayer y me he repetido unas cuarenta y siete veces la frase que voy a escribirte detrás de una de ellas, porque ya que he hecho media trampa soñándote, voy a hacer trampas de las de verdad. Las miro y no sé cuál escoger. Me da una rabia ser tan indecisa… ¿La del casco de la moto en la playa? ¿O la de las nubes naranjas de un anochecer del mes pasado? No, esa no. La de las hojas secas es más bonita, aunque estamos en primavera. Espera, creo que hay una de un bosque, del verano pasado. Tiene que estar por aquí. Buf, tengo un montón de fotos del mar. Una, y otra, y otra más. Mira, ahí está la que buscaba. Me encanta. Me parece que la hice tumbada en el suelo.
De pequeña me enfadaba con mi padre porque decía que malgastaba los carretes, que hacía fotos sin personas, sin monumentos famosos ni paisajes significativos…, decía que no le hacía fotos a nada que mereciera la pena recordar, y las fotos eran para tener buenos recuerdos. Quizás tenga razón, pero a mí me gusta hacerle fotos a detalles absurdos. Ésta del bosque podría pasarme horas mirándola… ¿Te escribo aquí? Venga va, sí. Te escribo, le pongo un sello y le susurro al viento tu dirección. Sin remitente, seguro que sabes quién soy. La hormiguita diminuta que necesita más que nunca escaparse y correr, contigo, si puede ser. No quiero piedras que rompan los silencios, me conformo con que me mires y me hables, con los ojos, con las manos o con la piel.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Escoge el lugar, como si fuera un duelo y debieras elegir las armas; llévala a correr...

Escríbele, deja de soñarla, sorpréndela...

:)

Petons, bombolles, mar de fons. I sol... Ooº

caperucita dijo...

sparkling: inventando destinos... :) Aunque a veces los mejores viajes son a Ningúna Parte. Li escric, i de mentres, a tu, t'envio un munt de petons, i d'onades, i de sorra. :)

la chica de Potedaia dijo...

A veces las cosas que uno quiere recordar no incluyen monumentos famosos ni caras que conocemos de sobra...

Por cierto, has borrado tu cuenta de fotolog O.O

Anónimo dijo...

Se't acut què puc fer jo amb els teus petons i les teves onades i tota la sorra?

Bon dia!

Per cert... t'ha contestat? ;)

Llum, blau, sol, cel, clar, tu... Ooº

Dara Scully dijo...

A veces la vida nos queda tres tallas grande, pero cuando aprendemos a llevar esa ropa enorme nos damos cuenta de que la hemos llenado.

¡Ah! Y los detalles absurdos son los que merecen ser recordados :)

Beso !