17.3.08

atardeceres


El olor a mar se me mete en las venas. Y el murmullo de las olas, que mece mis latidos. Hundo los dedos en la arena templada, aún, del sol de media tarde que se acaba de escabullir entre las montañas. Tengo la piel de gallina y me empiezan a temblar hasta las pestañas. Me quedé con ganas de abrazarte anoche, ¿te lo he dicho ya? Y de compartir contigo los colores jodidamente bonitos que alcanzan a lucir las nubes en atardeceres como este. Que aquí el sol no se lo traga la grieta entre el mar y el horizonte, sino aquel pedazo de tierra con forma indefinida, pero los atardeceres son bonitos igual. Te encantarían, estoy segura. Por eso me empeño en dibujar un hueco a tu medida al lado del que tengo reservado para mí. Se te estremecerían los sentidos, ¿no me crees?

Oscurece, pero nunca se cansan de susurrar. Las olas, digo. Igual que mi ilusión, que nunca se cansa de hacer bocetos abstractos de sueños y futuros que nunca llegan, y que ya empiezo a estar harta de almacenar en la trastienda de la memoria. El viento de levante trae consigo la noche. A mi derecha aún queda algo de luz, a la izquierda el azul del mar se entremezcla con el del cielo. Enfrente también, aunque todavía se distingue la silueta blanca de un velero. Las nubes se visten de gris y se desmenuzan en pedazos de algodón. En mi espalda las luces de neón encienden la ciudad. El frío me alcanza los huesos. ¿Qué hora debe de ser? He perdido la cuenta del tiempo cuando aún podía ver los garabatos de mi lápiz sin entornar los ojos. Me pesaban tanto los segundos que he dejado que se disiparan en el aire…

Me quedaría aquí hasta mañana. O hasta pasado, tal vez. Tengo tan pocas ganas de volver al mundo… Pero me levanto y empiezo a andar. Con el corazón hecho nudos, salitre en los labios y arena en los bolsillos. Parece que últimamente le he prestado mi vida a la neurona más cobarde y más triste que tengo.

4 comentarios:

belga_seg dijo...

pfff me parece que estoy casi igual que tú pero sin mar... pero yo tengo un mirador que hace esas funciones..."mirando al techo (mar-mirador) fíjamente podría sustraerme y separme de este mundo con un impulso..."
un beso!

Carla dijo...

"Me quedaría aquí hasta mañana. O hasta pasado, tal vez. Tengo tan pocas ganas de volver al mundo… " Ojalá pudiéramos quedarnos en ese mundo que inventamos para que nuestra alma resista las demás tormentas.

la chica de Potedaia dijo...

La vida es un asco, y nunca hacemos lo que queremos... la única neurona que sabe que es la libertad es la primera que encerramos bajo llave.

caperucita dijo...

belga: manteniendo un rumbo inerte... no? :) otro beso!

carla: ojalá pudieramos crear paréntesis en el tiempo para escapar realmente de este mundo... ojalá ^^

potedaia: libertad? buf, a veces tengo la sensación de que es una palabra tan frustrada... La vida es un asco, sí, pero habrá que empezar a quererla :P