4.2.08

vértigos


Me mareo. De tanto pensar. Me mareo de darle tantas vueltas a todo. Como el chico de aquel libro que tuve en la mesilla de noche más de dos años. La Reina de las Nieves, aún debe de estar por ahí, enterrado bajo otros libros y un montón de papeles. Hace meses que mi cuarto es un caos, no sé qué me ha pasado, antes era una maniática del orden…

Leonardo, se llamaba. Estaba en la cárcel, por un asunto de drogas, creo. Me caía bien, ese chico. ¿No te pasa nunca? Con los libros y con las películas, que te caen bien sus personajes, que los arrancarías de la pantalla o de las páginas del libro y te abrazarías a ellos. Supongo que sí, a todo el mundo le debe pasar.

¿Por dónde iba? Ah, sí. Pues Leo estaba en la cárcel. Y se mareaba, a veces, de pensar demasiado. De intentar hacer girar su cabeza tres veces más rápido de lo que giraba el mundo, su mundo. Al principio no lo entendía, pero ahora… Cada vez que me acuerdo de algunos de sus capítulos, me gusta un poco más. El libro y él (o más bien su escritora). Los ataques de vértigo, sobretodo, cada vez los entiendo mejor. Y aquellas lagunas mentales que le aturdían tan a menudo cuando volvió a la vida sin celdas, o aquellos recuerdos que le aparecían de repente en la cabeza y no sabía exactamente de dónde venían, ni qué fecha tenían sus pretéritos ni cuándo habían caducado. Por eso a veces hasta dudaba de si eran suyos. Me parecía que estaba loco, cuando lo leí, hará un par o tres de veranos. Es curioso, tardé en leerlo, en consumir sus páginas. Había días que se me hacía pesado y todo. Subrayaba lo que no entendía, y también los párrafos que me gustaban. Retazos de frases y palabras sueltas. (Los retazos, por cierto, los descubrí entre aquellas letras; no sé, creo que aprendí a escribir con La Reina de las Nieves, bueno, a escribir o a soltar verborreas más o menos inteligibles…). Y ahora es una de mis historias favoritas.

En fin, a lo que iba, que me gira la cabeza a quinientas revoluciones por segundo y no me aguanto de pie. De repente se me revuelve todo y tengo que apoyarme en alguna pared porque tengo la sensación de que me voy a desplomar. Es… tan extraño. No lo soporto. Y estoy segura que es de pensar. ¿De qué puede ser si no? Siempre he tenido este problema. Le doy demasiadas vueltas a todo. A todo, hasta a la sonrisa de la profesora de dibujo cada vez que me la cruzo por el pasillo. Y no puedo más. Me van a reventar las neuronas. Estoy nerviosa y pienso, pero de pensar me pongo aún más nerviosa. Es horrible. Tengo ataques de vértigo, como los de Leo, como el que tuvo la última noche que estuvo en la cárcel.

Gira, el mundo empieza a girar a mil por hora, las ideas, lo que pasa, los sueños, tu sueño, la autopista de cuatro carriles que tengo delante, las olas, el mar, aquel beso en la estación, la cena de anoche, el invierno, mi vida, la tuya, la del cartero que me trajo su carta, ella, el compás, los peldaños de una escalera hacia el cielo, una estrella con su nombre envuelta en papel reciclado, tu voz, mis letras, mi canción, las nubes, tus pecas y las agujas del reloj… Todo gira. Y acelera, cada vez va más rápido… hasta que de pronto… ¡plaf! Se para de golpe y lo único que sigue dando vueltas es mi cabeza, como una canica rodando por un tobogán de espirales. No hay forma de parar, ni aunque me ponga a gritar como una loca. Es inevitable. Estoy en lo alto de un rascacielos, cierro los ojos, pierdo el equilibrio y caigo hacia abajo, pero nunca consigo llegar al suelo. Y créeme, lo que más me gustaría en estos momentos es estamparme contra el asfalto, pegarme la gran hostia y despertar de golpe. Parar de pensar, desconectarme los circuitos neuronales y respirar tranquila. Vivir, sin más. Pensando lo suficiente y basta.

Nací demasiado indecisa, ahí está el problema. Demasiado indecisa y demasiado curiosa. A veces me caigo tan mal… Me parece que a él también le pasaba. A él y supongo que a todos. No sé… ¿tú también crees que estoy loca?

7 comentarios:

Hangelus dijo...

Si estar loca significa no ser como las demás, entonces sí, creo que estás loca.

Gracias por la canción

Un beso :*

Sandra dijo...

Mira, que no cuela que aprendiste a escribir leyendo la Reina de las Nieves porque sino de qué ibas a haber ganado todos los premios de sant jordi habidos y por haber en el edumar y bueno, luego también. Cuando dices esas cosas si que se nota que estás loca, pero loca de remate. En realidad la locura es uno de tus encantos (aunque a veces esa locura se convierta en agresividad... ejem ejem).

Sabes? Hacia mucho que no pasaba por aqui, la verdad, pero aqui estoy. Te iba a mandar un mail preguntándote si ya no te conectas al messenger o es que no me tienes agregada con mi nueva cuenta o si me tienes sin admitir o es que te has cambiado de dirección pero digo, si se ha cambiado de dirección tampoco le llegará el mail... asi que aqui estoy; bueno, ya no, hasta luego :*

Anónimo dijo...

Desde fuera, no lo pareces. Yo diría que eres... distinta... como lo han sido muy pocos, con una sensibilidad especial e inquietudes, inconformismos y tonterías así...

¿Estamos de examenes? ;)

Burbujas. Y besos.

sparkling

aRa dijo...

Loca?y qué significa estar loca?? creo que estás totalmente cuerda y además escribes como los angeles.
besitos..

Vita dijo...

La casualidad quiso que te encontrara (de nuevo). Te leo justo antes de ir a la cama. Mis neuronas necesitan dormir, a veces la cabeza duele. A veces hay demasiadas ideas en ella, veo que no sólo me pasa a mí.

Recordé al leerte un momento en mi vida siendo muy pequeña. Me detuve a pensar que pensaba y pensé que era la única que lo hacía. Los demás, todos los demás, parecían no pensar y ello parecía hacerlos más felices.

Ahora a dormir. Buenas noches.

PD: Anduve desconectada y perdí varios e-mails.

Joan dijo...

Mira, m'he llegit tots els textos i no sé ni per on començar...sé que, efectivament estàs boja (una mica, no ho neguis...), però si aquesta és la teva bogeria aprofita-la i viu-la. No és fàcil. però fes-ho. És que no sé què dir-te que no t'hagi dit abans: que no t'agafi vertigen de pensar les coses, simplement no les pensis: fes-les, perquè sigui el que sigui et sortirà bé. I no ho dic per dir. Simplement segueix els camins de la teva bogeria, i alla`on vagis no oblidis que em tindràs al teu costat sempre (i sempre qe vulguis, està clar).

PD: Ja em podries haver donat l'adreça abans, eh?

Anónimo dijo...

Por esas raras casualidades de la vida encontré tu blog,
me sentía única, hasta que te leí...eres muy parecida a mí..
en algún lugar del mundo hay alguien que no se siente pertenecer al mundo q la mira