3.1.08

armonías


Notas enredadas entre las manos. Cinco hilos de silencio esbozan el pentagrama con tinta negra. Una clave de sol escasa de luz se abraza a las líneas. Sin armadura alguna, la lluvia salpica las teclas del piano y la música empieza a sonar al ritmo de los suspiros de las nubes. Cuatro sonidos tímidos se desprenden suavemente de la yema de los dedos, soplando escalofríos en la nuca del Silencio. Susurros en si bemol enzarzados en las cuerdas vocales de la garganta del instrumento. De repente, una luna con sombrero sobre el papel sembrado de paralelas. El primer do asomando su mirada en el vacío de la partitura. Pronto lo acompañan tres puntitos más, redondos, perfectos. Tras ellos, la silueta de un gato negro, quieto, entre las dos primeras rayas de este pentagrama de agua. Fluyen las manos al igual que la lluvia y se escriben las notas a medida que van sonando las teclas. Más desahogadas ya, como la tormenta de afuera. Corren sobre la autopista de cinco carriles sin límite de velocidad, esquivando las señales de este lenguaje universal apto para todos los públicos, guiadas por algún extraño sentido que escapa de lo estrictamente racional, nada de leyes convencionales. Compases de cadencias asonantes, un trueno y tres corcheras tambaleándose en el borde izquierdo de un fa sostenido. Media síncopa y se dejan caer al mi natural, sin alteraciones. El chasquido metálico de las gotas contra la barandilla de la terraza se trenza con los armónicos azules de cada negra con punto. Secretos escritos sin palabras se esparcen en el interior de la caja de resonancia. Un soplido de viento de invierno se cuela por la grieta mal apañada del marco de la ventana. Titubean los dedos en el aire y el acorde al que pretendían aterrizar se convierte en arpegio sin aviso previo. Sin embargo, encaja en el hueco perfecto de este compás. Es curioso como tejen armonía las notas dentro de este completo caos de sentimientos. Dos manos bailando sobre un teclado, y tiempo y música sincronizándose a la sombra de esta extraña melodía. A veces los teclados de letras no sirven para explicar según qué sensaciones. La de tener ganas de llorar, por ejemplo, y sentir que te mojas sin soltar una lágrima. Sigue lloviendo tras los cristales mojados. Disminuye el ritmo, suspiran los dedos. Un escaso segundo dilatado para respirar. Los músculos del brazo se relajan, respiran, también. Y en los cinco hilos de aquel silencio empiezan a dibujarse unas escaleras de fusas entrelazadas. Tempo rubato, crescendo al mismo tiempo que crece la velocidad. Re, mi bemol, fa, giro rápido pero discreto de muñeca, sol, la, si, do, giro de nuevo y vuelta a empezar. Peldaños en sol menor, en si mayor, en do sostenido, en cualquier tono. Una octava, media más, y el timbre de aquel la de ahí arriba retumbando bajo el tacto del dedo índice. El cielo enfundado en su traje gris y la luna llena que aparece de nuevo, con su vestido de seda, subida en el raíl más alto del pentagrama. La voz de los sonidos empieza a resentirse. Su eco se desvanece en el aire después de convertirse en líquido. Retahílas de silencios acompasados con los latidos de la tormenta disfrazan la afonía de las teclas más cansadas. Pero siguen sonando, despacio ahora. El metrónomo de agua también ha contraído sus pulsaciones… Retazos de arpegios y acordes a medio acabar, no por eso más imperfectos. Las semifusas se convierten en corcheras, las semicorcheras en blancas, las negras en redondas… Celeste para acallar las notas más estridentes, segundo pedal. Un trino a penas sin fuerzas, débil pero veloz. Los dedos ágiles, ligeros. Ritardando, por eso. Y diminuendo, cada vez más. Los últimos armónicos resuenan en las paredes de la habitación del piano, se descosen de los dedos, se escapan, se pierden en el aire, se escurren por aquella grieta mal apañada del marco de la ventana, y se diluyen con la lluvia. La que cae sin cesar.

3 comentarios:

illeR dijo...

He leido esto, justo despues de esto

http://carloschaouen.blogspot.com/

Ahora mismo tengo saturacion de armonocos, sonidos y vibracion

:P :P :P

Felices Reyes!!

Labrujamala dijo...

ve a verla en concierto.. te encantará.. y dile k vas de parte de labrujamala jajjaja

muchos bsitos y feliz año a ti tb

Caperucita dijo...

iller: sí, sí, saturada de armónicos me he quedado yo también después de leerlo... jejje

labrujamala: lo intentaré :)

besitos a las dos!