1.10.07

absurdas esperas


se quedó esperando. allí, en aquel rincón de ausencia, esquivando con la esperanza los resquicios de verdad, la cruda realidad que el viento escupía sobre su piel. sabía de sobra que no iba a llegar, que, como siempre, esperar era perder el tiempo y desgastar los sueños. pero aún sin entender exactamente por qué, permanecía en aquella esquina, inmóvil, analizando con la mirada cada retazo de paisaje, cada perspectiva que alcanzaba a ver..., a penas sin pestañear por miedo a que el pequeño detalle que tanto ansiaba encontrar pudiera aparecer en el preciso instante en que los párpados le cegaban durante escasas milésimas de segundo.

algo por dentro le decía que no podía marcharse, todavía no, que aún no era demasiado tarde para toparse con Ella. siempre le pasaba lo mismo. y es que a veces se hace tan difícil calcular el valor exacto de los adverbios indefinidos... demasiado poco, demasiado tiempo, demasiada ilusión, demasiadas preguntas... ¿cuánto demasiado es realmente demasiado?

así que seguía allí, en su recodo asfaltado de soledad. cada vez que miraba el reloj se prestaba diez minutos más de espera, sólo diez. aunque de diez en diez iban pasando las horas. tenía que encontrar aquella señal, por minúscula que fuese. tal vez se había enredado con la lluvia o con cualquier arista de aquel frío impersonal, y por eso tardaba tanto en llegar. "podría ser, ¿no crees?", se repetía inconscientemente. "quizás..."

perdía el tiempo. pero nadie conseguía arrancarle la absurda esperanza que llevaba cosida en los ojos. esperaba. siempre esperaba. ¿el qué? aún no se sabe... bueno, sí. cualquier detalle, respondía ella cuando alguien osaba preguntarle, cualquier pincelada de intranscendencia o cualquier nimiedad capaz de exprimirle una sonrisa y darle un vuelco a su vida. se veía de lejos que no estaba demasiado bien de la cabeza, por no decir que rozaba los bordes de la locura...

pasaron los días pero no se cansó de estar allí, quieta, a penas sin pestañear. nunca entendió que la gente normal no se para a leer los labios de las nubes, que el mundo está demasiado ocupado como para pararse a descifrar los mensajes que el destino esconde en esa cuarta dimensión que ella, junto con alguna otra Amelie y algún que otro ilusionista empedernido, tanto frecuentaba.

el frío le esculpió escarcha sobre los huesos. hizo de su sangre nieve, y le heló cada rasguño de esperanza que todavía latía débil entre las diástoles de su corazón. sí, sí, tal como lo oyes. todo por la estupidez de seguir creyendo en la Casualidad, por creer que la vida se puede tejer uniendo casualidades.

2 comentarios:

illeR dijo...

La esperanza es lo ultimo que se pierde. Aunque sepas que todo esta perdido en el interior de tu cabeza siempre hay una voz que te dice: aun es posible.....me gusta oir esa voz, esa voz no se rinde, esa voz aun cree que todo es posible y que existen las casualidades.

illeR dijo...

Soy mala, muy mala.......muaaahahahahhahahahahha


http://unapaginaenblanco.blogspot.com/


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