10.7.07

silencios

Me hubiera pasado la noche escuchándote, sin hablar. En silencio. A penas sin respirar para no perderme ni un solo armónico de tu voz. Tragándome tus palabras y arropándolas en cada rincón de mi cuerpo. Pero me daba miedo llamarte. Hay días en que se me enredan los sonidos en la garganta y sólo soy capaz de despojar silencios mientras la afonía juega a trenzarse con mis cuerdas vocales.

No te lo hubiera sabido explicar… Preferí echarte de menos que ahogarme con todas las palabras que no me hubiese atrevido a darte. No soy valiente. Me escondí entre las sábanas sin saber si pensar o soñar. Y el viento se ha pasado la noche soplándome reproches. Tenía que haberme dejado llevar por las ganas y atarme a la cuerda que me lanzaste desde la Luna. Dejar la razón debajo de la almohada y la timidez plantada entre el jazmín de la maceta de la terraza.

Cuando no me entiendo me bloqueo. O cuando no me quiero entender. El miedo, porque no lo sé llamar de otra manera, me congela los sentidos. Le roba el calor a los afectos y se lo inyecta a las neuronas para que hagan arder mi cerebro. Me quedo paralizada y no sé hacer nada más que pensar, como una loca. Divagar sin rumbo, sin encontrar nortes ni oestes, ni salvavidas donde agarrarme para mantenerme a flote en los pantanos de la conciencia. Tengo la piel helada y la cabeza desplomándose por acantilados de ansiedad.

Necesito respirar. Abrazarte hasta sentir tu respiración dentro de mis pulmones. Hasta que tu calor descongele mi sangre y tus latidos bombeen mi corazón. Pedirte con la mirada que me muerdas los labios para hacerme recordar que sigo aquí, que aún no he naufragado. Agarrarte la mano y quedarme un ratito a tu lado, un paréntesis de tiempo; y de realidad, si quieres. Que me ayudes a encontrarme dentro de este laberinto de espirales.

No sé cómo me atrevo a pedirte tanto si ayer fui incapaz de llamarte. Si no sé de qué color son tus ojos ni hacia dónde tengo que correr para buscarte. ¿Cómo pretendo que tu sangre bombee la mía si ni siquiera sé si a las hadas les late el corazón?

Seré egoísta, pero es que sentirte cerca es lo único que calma el mar que me tragué hace días, es lo úico que me tranquiliza.

3 comentarios:

Eyes dijo...

Egoismo y cercania....Palabras siamesas en mi vocaulario.
Un saludo

Anónimo dijo...

bufff! me encanta!

glory!

Labrujamala dijo...

no es ser egoista... y si te tranquiliza pues eso...

un besito Caperuxeta!