17.7.07

caminos

Caminos. Infinidad de caminos frente a mí. Unos rocosos, otros de tierra, o de hierba. Algunos más empinados, otros bastante llanos. Ese de allí, el de la izquierda, resbaladizo. Más arriba, hace eses otro sendero. Aquel baja al lago, ¿lo ves? Y el de más lejos, el que se pierde entre tanta piedra, sube a la cima de aquella montaña que nos está mirando.

Cientos de atajos, desvíos, caminos y más caminos, sendas tan diminutas que no aparecen ni en los mapas. Direcciones y sentidos que se entretejen entre los árboles, entre el verde y entre las rocas. No sé hacia dónde tengo que ir. Ni cuál seguir. Pero ando. Camino sin parar siguiendo señales que ni siquiera sé si son para mí, si me guían a mí o al hombre aquel con el que me crucé esta mañana.

Mis pasos se pierden. Me pierdo yo. Sigo hacia delante, sin parar. Parece que es por allí, todo recto. Aunque no lo tengo muy claro. Seguro que hay cantidad de opciones para llegar al mismo destino. Y cantidad de posibilidades de equivocarse de lugar. ¿Y si me equivoco? Tal vez aquel de allí es menos empinado que este. No lo sé… pero camino, sin pensar.

De repente estoy colgada en una pared. He ido subiendo por el canal de piedra. Miro el reloj y llevo cuatro horas andando por esta tartera. No sé qué hago aquí. Cada vez subo más y no puedo mirar hacia abajo. Si miro hacia arriba se me cae la montaña encima. Me resbalan los pies, el suelo no me deja dibujar huellas. Busco algo para agarrarme, una roca que esté sujeta. Y escucho como cae en el vacío la piedrecita aquella que he tocado sin querer.

Me quedo encallada. No puedo subir. Ni tan solo me puedo mover. ¿Y si me caigo? El vacío está ahí… Un ataque de pánico y el vértigo rozándome la piel. Tengo que hacer un esfuerzo. "No cierres los ojos. Respira, por favor, coge aire y sal de aquí. Saca fuerzas de dónde sea y acaba de subir los cinco metros que quedan. Vamos, va…"

Unos segundos y por fin estoy arriba. Tu mano sujetando mi brazo, en lo alto del desfiladero. No se me ocurrirá volver a pasar por aquí. Me asomo a la otra vertiente, por donde tengo que bajar. La vista es genial, pero yo tengo vértigo. Y de nuevo infinidad de caminos a mis pies. Me entra el miedo y pienso en ti. No me sueltes, dame la mano.

2 comentarios:

illeR dijo...

Que vistas tan impresionantes!!! Enhorabuena por la escalada....


Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caperucita dijo...

Si lo mejor de todo es que no se trataba de una escalada, sino de una simple excursión de senderismo... (o bueno, no tan simple... jejje) Pero al final mereció la pena, las vistas eran geniales :)

"Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar."