1.4.07

*italia

Se balancean las sonrisas. Todavía me late el corazón al compás de las olas y mis párpados siguen sincronizados con la luz de aquel faro que me arrancó la mirada anoche. Veinte horas soñando sobre el mar.

Venecia me regaló una máscara de Luna. Lluvia gris desvaneció las huellas desconocidas que escribieron mis zapatos sobre las calles embaldosadas de la ciudad. Me perdí entre los ojos huecos de infinitos antifaces.

Me encontré en el Coliseo después de unas cuantas horas de autobús. La columna de Trajano, el arco de Triunfo, la Fontana di Trevi… Una moneda y un deseo. Caminar y seguir caminando entre la vieja Roma. Las nubes volvían a llorar.

Un hotel con un entrañable decorado de telarañas en las paredes. Tres dedos de polvo en el armario, un sospechoso estampado de manchas azules sobre el edredón blanco y unas toallas impermeables que escupían las gotas de agua cuando te intentabas secar.

Rodear el Vaticano andando, es decir, dar la vuelta a un país entero en cuarenta y cinco minutos de reloj (la próxima vez nos compramos un mapa). Más de dos horas de cola para poder entrar y quedarme encantada por los cuadros y las esculturas de Michelangelo, Bernini, Rafael… Evaporé todo lo demás no referente al arte.

Cargar con las maletas y embarcar. La puesta de sol y el viento zarparon con nosotros. Atrás un viaje de fin de curso y un montón de anécdotas para esculpir en el pasado. Enfrente el mar, la inmensa mar. Una noche flotando sobre azul y columpiando los sueños con un extraño ritmo hipnótico.

A las tres de la tarde he vuelto a pisar Barcelona. Sonrío; ella a lo lejos también. Tú, sin embargo, dejas caer las miradas y los labios. No sé que más hacer para sacarme de tu cabeza, para salir de ti sin hacer ruido y sin dejar vacío.

4 comentarios:

Abril dijo...

Gracias por llevarme de viaje, amiga. Se agradece desde el alma.

Un abrazo enorme.

La chica de Potedaia dijo...

Creo que es el mejor relato corto de un viaje que he leido.. ^^


¿Me pasaras mas fotos?

illeR dijo...

Yo nunca he ido a un viaje de fin curso y ya nunca ire a uno, no suelo lamentarlo, pero despues de leerte he de reconocer que me he sentido nostalgia de lo no vivido.

besos

pollita dijo...

Que lindo poder viajar a Italia, pero mas lindo es saber que te produjo una sonrisa :) saludos!!